Alternativa-mente emocional


Juanita trabaja en una agencia de publicidad, allí no ostenta su título de Diseñora Emocional. Lo hace por fuera de la agencia, cuando trabaja bajo otro esquema menos pragmático y más sensible. A grandes rasgos, Juanita elabora detalles personalizados de acuerdo con las especificaciones de sus clientes. A pequeños rasgos Juanita está más cerca de la Psicología que del Diseño. Un cliente común le puede pedir un encargo, mejor un regalo, para su pareja. Antes de pensar en formatos, materiales o costos, Juanita se encarga de conocer a su cliente, de conversar con él, de pensar juntos en una idea, un regalo que sea especial, que sea único. Luego, durante la elaboración, son las manos de Juanita las que se encargan de que la magia ocurra. Un proceso casi manual en su totalidad da como resultado la producción de un detalle personalizado e irrepetible. Juanita no cae en lugares comunes. Nada de esquelas y frases trilladas, busque a Juanita si en realidad está buscando algo fuera de lo corriente y, claro, romántico.
El primer regalo que diseñó Juanita fue para alguien con quien ella estaba saliendo hace un tiempo. Basada en la costumbre popular de comparar la emoción del enamoramiento con el revoloteo de mariposas en el estómago, empacó unas pastillas con instrucciones de avivar las mariposas, algo aquietadas por el paso del tiempo. La etiqueta informaba sobre la importancia de tomar las pastillas; así como los efectos colaterales de excederse en el consumo (intensidad, apego excesivo). Este fue el primer regalo que hizo Juanita y con él logró establecer un estilo que, ausente de toda producción en serie, ofrece una posibilidad real de encontrar objetos personalizados, retomando el papel del casi extinto artesano.
Pero de Juanita no solo llama la atención su dedicación entera y personal a cada encargo, sus ilustraciones ‒dignas de un libro álbum‒, las tipografías que ella misma diseña para acompañar cada composición, los tonos pasteles, la obsesión por encontrar el papel indicado, todos estos detalles revelan un gran talento y surge una inquietud insaciable por saber más de aquella historia de amor que se relató en una sola postal. Quisiera uno que se publicara todo un libro o que sus personajes cobraran vida en un clip.

Al preguntarle por sus fuentes de inspiración, ella, que se dedica a las artes gráficas, contestó con música: Natalia Lafourcade. A ella, a Lafourcade, Juanita quisiera hacerle un regalo, lo que mejor sabe hacer. Se confiesa romántica, y según ella esta característica es necesaria para desarrollar el trabajo que hace, aunque no todo se basa en sentimientos y corazonadas. Para el póster del corazón mecánico tuvo que escarbar entre sus libros de medicina ‒carrera de la que cursó algunos semestres‒ para realizar un diagrama bastante más verosímil del funcionamiento del órgano que simboliza el amor.

Sobre una mesa, en su estudio, estaba una copia del libro 211 cosas que una chica lista debe saber. Juanita Plata, una chica lista que hará de sus ideas romanticonas el mejor de los regalos.

